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| Tras la recuperación de la economía mundial, el desafío del G-20 es lograr la gobernabilidad sobre el sistema financiero internacional |
La mayor dificultad para regular el sistema es su naturaleza –descentralizada, global y no bancaria–, que escapa al control de los Estados nacionales y funciona según su propia lógica, que es de una racionalidad extrema, sólo que ajena a toda intencionalidad. |
Esta semana se realiza en Pittsburgh, Pennsylvania, la tercera reunión del G-20 para enfrentar la crisis global desatada en Estados Unidos en septiembre del año pasado. Tiene lugar cuando la economía mundial se encuentra nuevamente en expansión, tras dejar atrás la recesión que provocó la crisis financiera desencadenada por la caída de Lehman Brothers (15/09/2008).
El comercio internacional también encontró en junio el camino de la recuperación, con un aumento en volumen de 2.5%; y esto ocurrió en todos los países y regiones al mismo tiempo, salvo África y Medio Oriente.
La fuente principal del auge del comercio internacional está en Asia, donde aumentó 25% en el segundo trimestre. Es un comercio sobre todo intrarregional, con eje en China. Las importaciones chinas crecen el doble que sus exportaciones (16% vs. 8%), y es su demanda la que arrastra las ventas externas de la región, incluido Japón.
Por eso proliferan en Asia los acuerdos de libre comercio (TLCs). En junio de este año ascendían a 166, mientras que eran seis en 1991 y 42 en 1999. Además, otros 62 están en distintas etapas de negociación, incluyendo uno entre Japón e India y otro, decisivo, entre China y Taiwán.
El mayor desafío que enfrenta el G-20 es la regulación del sistema financiero internacional. El problema es la naturaleza del sistema. Es una realidad transnacional, descentralizada y no bancaria, que escapa al control de los Estados; y que funciona según su propia lógica, que es de una racionalidad extrema, sólo que ajena a toda intencionalidad.
Su regla básica señala que los capitales buscan el máximo de interés o retorno, con el mínimo de riesgo; cuando perciben que éste aumenta, reclaman mayor retorno o interés; y en un punto, imposible de establecer de antemano, cuando se exacerba la percepción de riesgo, se retiran aceleradamente –se fugan– cualquiera sea la tasa de retorno o el interés que se les ofrezca.
El segundo problema que presenta el sistema financiero es su tamaño, usualmente denominado “hipertrofia”. Hoy es tres veces y media más que el PBI mundial, que asciende a 64 trillones de dólares. La relación era 1 a 1 en 1960.
En el sistema capitalista, el endeudamiento creciente va de la mano con el avance económico. Es el resultado del aumento de la división del trabajo y de la especialización; y por lo tanto de la productividad. De ahí que en la historia del capitalismo haya un constante aumento de los activos y los pasivos. El sistema financiero internacional es sólo la estructura de financiamiento de la red transnacional de producción.
Termina en Pittsburgh la fase de emergencia del G-20; y el organismo se establece como plataforma de gobernabilidad del sistema internacional. Finaliza así la unipolaridad hegemónica norteamericana, que duró 17 años. En este periodo (1991-2008) –a su amparo– se desplegó la globalización del capitalismo, cuyo ciclo de integración y unificación a través del sistema transnacional de producción pareciera haber concluido.
La crisis abrevió el tiempo histórico. Y la integración de los países emergentes (China) con la avanzada del sistema (EE.UU.) –prevista para 2025/2030– se reveló en 2009.
La integración de los países emergentes no parece coincidir con la “decadencia” de EE.UU. Pittsburgh era el corazón de la región del acero y el carbón: el Ruhr estadounidense. Su industria entró en colapso en la década del ´80, y se perdieron la mitad de los empleos industriales, que hoy representan 8% de la fuerza laboral.
Treinta años después, Pittsburgh se ha convertido en uno de los centros de la industria de alta tecnología y de la salud norteamericanas, con 35 universidades y 100 centros de investigación; y la industria sobreviviente se concentra en la robótica, la electrónica y la nanotecnología. En este Pittsburgh se reunirá el G-20 esta semana.
Publicado en el diario CLARIN el 20/9/09
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| Jorge Castro , 29/09/2009 |
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